tiempo estimado de lectura : 18
20 Mar
20Mar

Los niños índigos vinieron con el propósito de transformar el paradigma del pensamiento clásico; los niños cristal, para erigir las bases sobre lo que quedó en ruinas; y finalmente, los niños arco iris y diamante, para llevar a cabo lo que los anteriores no hicieron.


El movimiento conocido como Nueva Era (o New Age) se inicia a mediados del siglo XX, coincidiendo con el cambio de la era astrológica de Capricornio a Acuario; es decir, cuando la humanidad dejó atrás dos mil años de guerras y conflictos para entrar en una etapa de paz, armonía y bienestar global. Esto resultó en la aparición de diversas corrientes de pensamiento, algunas de las cuales son contradictorias entre sí. También se generaron creencias y prácticas alternativas a las ya establecidas dentro de la ya heterogénea cultura occidental; en algunos casos, estas nuevas formas de misticismo se alejaron de las religiones predominantes o resignificaron estas últimas, recuperando saberes ancestrales y reintroduciendo ideas antiguas que casi se habían olvidado.
Para algunos de los promotores de esta corriente de pensamiento tan diversa, la fecha del suceso fue el 4 de febrero de 1962. Para otros, esto tomará siglos más, ya que los astros no están en la misma posición actual que cuando fue creado el zodíaco; por consiguiente, el cálculo es muy distinto.
Es en ese marco que surgen los que se pueden llamar niños del tercer milenio, a pesar de que algunos de ellos hayan llegado al mundo en el segundo milenio de la era cristiana.

 Los primeros: niños índigo.


Nancy Ann Tappe (1931-2012) fue una parapsicóloga estadounidense que se describía como una persona común con un talento excepcional: tenía la capacidad de ver el color del aura de las personas a simple vista, pues decía tener el don de la sinestesia. Andrew Jackson Davis (1826-1910), un espiritista de la misma región que esta mujer, declaró la existencia del aura. Él afirmaba en el siglo XIX que los humanos poseemos atmósferas psíquicas con una forma similar a la de los halos que se muestran en las imágenes católicas para representar a los santos.

Tappe publica en 1982 el libro "Entendiendo tu vida a través del color: conceptos metafísicos del color y del aura", donde revela que la quinta parte de los menores de diez años y el 17% de los que tenían entre trece y diecisiete años en ese momento contaban con un aura azul particular, conocida como índigo. Estos niños mostraban rasgos especiales que los hacían distintos al resto.
El término "niños índigo" es popularizado por Jan Tober y Lee Carroll, una pareja de estadounidenses compuesta por un canalizador y una metafísica cantante, a través del libro "The Indigo Children": "Los niños índigo: los nuevos niños han llegado".

Las características que se atribuyen a estos niños cuyo nacimiento comienza predominantemente en la década de 1970, son, principalmente:
– Sentirse espiritualmente despiertos.
– Una capacidad imaginativa mayor que la del promedio.
– Intuición superdesarrollada.
– Espontaneidad extremada.
– Rechazo a la moral estricta.
– Gran sensibilidad.
– Escasa capacidad de concentración.
– Resistencia a la memorización y a ser solamente un oyente.
– Tendencia a no permanecer quieto, salvo que algo le interese particularmente.
– Exceso de energía.
– Curiosidad exacerbada.
– A menudo se sienten solos e incomprendidos, porque no hay muchas personas como ellos.
– Clarividencia, telequinesis o capacidad de sanación.
– Cuestionamiento a la autoridad.
Existirían cuatro clases de niños índigo, a saber:
1) Los artistas, que son aquellos cuya sensibilidad hace que se inclinen hacia el arte. Su esencia los lleva a que, cualquiera sea la actividad que desempeñen, la desarrollen con creatividad y que con mayor frecuencia su ocupación esté relacionada con las artes escénicas o con la docencia.
2) Los humanistas, quienes son sociables, abiertos y activos por demás, al extremo de que pueden llegar a presentar rasgos de hiperactividad. Tienden a ser poco memoriosos durante la infancia, muy distractibles y reacios a cumplir órdenes. Su vocación de estar en contacto con otros hace que sus trabajos más usuales sean el de comerciantes, médicos, abogados, políticos y profesores.
3) Los interdimensionales suelen ser solitarios e intentan controlar las situaciones en todo momento. Se encargan de introducir nuevas concepciones filosóficas y temas espirituales. Con el transcurso del tiempo es posible que se conviertan en seres agresivos, ya que no terminan de encajar en el entramado social.
4) Los conceptuales se interesan más en los proyectos que en las personas. Se dedican principalmente a profesiones tales como la arquitectura, la ingeniería, el diseño y otras. En algunos de ellos pueden presentarse habilidades psíquicas que terminen por ser categorizadas como alucinaciones e ideas sobrevaloradas y delirios.
Para que ellos puedan desarrollarse adecuadamente, se explica que los padres deben tratarlos respetuosamente y no denigrar sus cualidades diferenciales. A su vez, como son frecuentes en ellos los problemas conductuales, es necesario ayudarlos a que hallen sus propias soluciones al respecto y explicarles los motivos de las decisiones disciplinarias que se tomen y no adoptar formas autoritarias. También es importante que se les deje tomar el camino que prefieran para su futuro, sin imponerles otro ajeno a sus inclinaciones, ya que su misión es cambiar el mundo para bien de toda la humanidad con su luz interior.


Los niños de cristal


Algunos los ubican en la década de 1990 y hasta el final del milenio, mientras que otros los sitúan un poco antes o después. Se dice que estos niños tienen un aura clara y pura como el cristal, por lo cual se les clasifica así.
Se dice que su aparición se debió a que la frecuencia de vibración de nuestro planeta aumentó entre fines del siglo XX y principios del XXI, con el fin de despojarse de la energía oscura que en los primeros siglos de la civilización envolvió al mundo. Por lo tanto, el Universo determinó que así podría venir un tiempo de curación espiritual. Para ello, almas de reinos superiores fueron enviadas a la Tierra para encarnarse en ciertos individuos con esa misión.

Se supone que los niños cristal portan dones espirituales y que muchas veces son diagnosticados con alguno de los Trastornos del Espectro Autista.

Sus características principales son:– Tienden a hablar más tardíamente que los demás niños.
– Poseen habilidades psíquicas.
– Están en sintonía con su voz interior.
– No tienen necesidad de manipular a otras personas.
– Tienden a mirar fijamente.
– Muchos de ellos poseen ojos redondos de colores singulares.
– Son física y mentalmente sensibles.
– Son espontáneos y frecuentemente actúan sin medir las consecuencias.
– Les encanta trepar y tienen un fuerte sentido del equilibrio.
– Son muy afectuosos, al extremo de no reparar en los límites.
– Les gusta expresarse, sobre todo a través de la música y el canto.
– Pueden sufrir sobrecargas sensoriales.
– Manifiestan fuertes respuestas físicas ante eventos negativos.
– Sienten un amor profundo por sus familiares, las mascotas y los amigos.
– Tienen una honestidad intachable.
Su propósito tiene que ver no solamente con la pacificación y la sanación espiritual, por lo cual el contacto con ellos eleva a los seres comunes a su máximo ser, sino que también enseñan a los demás, sobre todo a los de las generaciones anteriores, a vivir una vida mejor, a dar un paso más hacia la evolución, mientras preparan el camino para la llegada de una nueva generación de niños especiales: los arcoiris.

Los niños arcoiris, el tercer nivel

Estos niños, que surgen a partir del año 2000 y son casi contemporáneos con los cristal, tienden a nacer después de que el padre o la madre hayan perdido un hijo anterior, ya sea antes de su nacimiento o cuando era muy pequeño. No llegan como un reemplazo, sino para llenar de armonía y felicidad a aquellos que sufrieron. También existen sin la necesidad de que ocurra tal evento.Una vez más, el nombre se debe a su aura, que tiene el color del arcoíris y hace que les atraigan las vestimentas y los artículos de colores brillantes.
Se les considera generosos, amorosos, tiernos, cariñosos, espirituales y sensibles; poseen la habilidad de entender lo que otros sienten y tienen una gran capacidad para perdonar.

 Al mismo tiempo, poseen una notable aptitud para el aprendizaje, lo que los ubica por sobre la mayoría de los otros niños en la categoría que sea que despierte su interés, a lo que unen una creatividad superlativa y una tenacidad a prueba de desánimo. A su vez, son inocentes, puros y no tienen malicia.
Otro aspecto que se destaca respecto de su ser es la energía que los anima, que los lleva a ser activos, valientes y poseedores de una gran fuerza interna, muy seguros de sí mismos, lo que conduce, entre otras cosas, a necesitar pocas horas de sueño. Nacen con el potencial espiritual plenamente desarrollado, ya que su misión sería mostrar el camino hacia la paz.

Dado que son pacíficos y rara vez se enfadan, es muy sencillo vivir con ellos. Lo que requieren es ser comprendidos y orientados para fortalecer sus habilidades curativas, porque puede que haya ocasiones en las que se sientan fuera de lugar en el mundo, reafirmando su valor, en vez de cuestionarlos.


La cuarta ola: los niños diamante

De acuerdo con ciertos medios, empezaron a arribar a finales de 2008 para transformar la energía de nuestro planeta, que se habría incrementado significativamente desde entonces al fusionarse sus vibraciones con la energía colectiva terrestre.Son niños talentosos y deseosos de aprender, una vez más. Sus intereses son tan variados que podrían no sobresalir en ningún aspecto específico.
A pesar de que saben que están en lo cierto la mayoría de las veces, no discuten y plantean sus argumentos. Si discuten, lo abordan como si fuera un juego. No critican a los demás y sus argumentos evidencian que sus interlocutores están en un error.

No se muestran como líderes, pues sus creencias son universales; por consiguiente, no se vinculan con ningún grupo específico, sino que serían parte del todo universal.
Son muy intuitivos, poseen una percepción multidimensional y suelen ser hipersensibles.
Asimismo, su personalidad es dual, pues son dulces y felices con un comportamiento suave, pero también pueden ser autoritarios debido a su gran seguridad en sí mismos. Además, hay una dicotomía sobre el hecho de que, a pesar de ser comunicativos y sociables, pueden presentarse como solitarios en numerosas ocasiones porque su intensa vida interior les tiende a aislar.

Sus niveles de empatía superan con creces el promedio, y pueden identificar las mentiras, apartándose de los que mienten persistentemente.
Tienen habilidades psíquicas, como la telepatía, la clarividencia y la telequinesis, al igual que los otros tres tipos, pero en un grado mucho más avanzado.
Para purificarse periódicamente, recurren a la naturaleza y al silencio. En esta última, la energía negativa se descarga y es absorbida por el suelo.
Para evitar que se dispersen, los padres deben ayudarles a seguir su camino y a concentrarse en sus intereses. La comida sana les beneficia porque la necesitan.

La misión que llevan consigo es difundir el amor por el mundo, promover la sanación, transformar la mentalidad y mejorar a la humanidad. Esto se manifiesta a través de sus ocupaciones e intereses más importantes: la meditación, la espiritualidad, la magia blanca, la astrología, la psicología y todo lo relacionado con lo místico o con el ámbito de la curación.

Luego veremos otras expresiones de niños que han ido apareciendo en la Tierra y sus características y capacidades.



Hay que tener en cuenta que:

Un aspecto positivo y secundario que se resalta es que los padres que piensan que sus hijos son superdotados expresan menos angustia en comparación con aquellos cuyos hijos reciben un diagnóstico de alguna condición que pueda implicar patología u otra clase de problema, lo cual hace que la relación con sus niños sea mucho más fluida y menos traumática.
Otra cuestión controvertida es la procedencia de estos seres entre quienes proclaman su existencia, pues mientras unos sostienen que provienen del espacio exterior, otros dicen que su sabiduría es consecuencia de la reencarnación de almas superiores, lo cual explicaría su sapiencia.
Es necesario reconocer que cada niño es único y diferente, sin requerir más explicaciones. Ver lo problemático como algo positivo no parece ser la mejor manera de aceptar las diferencias. La patologización de la infancia que se ve en algunos espacios científicos tampoco es. En algún momento, los seres humanos tendremos que aceptar que la diversidad es la forma más natural de ser y abandonaremos el esfuerzo enciclopédico de etiquetar todo, independientemente de qué lado sea.



Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.
ESTE SITIO FUE CONSTRUIDO USANDO